Ultima Actualización: abril de 2008

Entre los muchos relatos y cartas que llegan a la Oficina para las Causas de los Santos contando favores recibidos por su intercesión, transcribimos algunos de ellos ordenados en tres grupos: salud, trabajo y vida ordinaria.

Puedes pedir al Señor, por intercesión del Siervo de Dios, un favor rezando la oración de la estampa para la devoción privada.

Si lo deseas, puedes escribir el relato del favor recibido en la forma de contáctenos.

Categorías

Salud
Trabajo
Vida ordinaria

 

 


El Siervo de Dios
Doctor Ernesto Cofiño
ORACIÓN

Para la devoción privada

Oh Dios Padre, fuente de todo bien, que llenaste de gracias a tu hijo Ernesto, médico, para ser fiel servidor de la vida que en Tí comienza y sólo a Tí pertenece; haz que yo sepa también respetar y promover el don de la vida y cumplir con generosidad mis deberes de cada día, por Amor a Jesucristo y mis hermanos los hombres. Dígnate glorificar a tu siervo Ernesto y concédeme por tu intercesión, el favor que te pido ... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.


Salud

Volver

La salvó de que se ahogara

El fin de semana del 20 y 21 de mayo de 2006 habíamos sido invitados a una casa en el Puerto, de San José, Escuintla, Guatemala.  Éramos 3 matrimonios con 9 niños;  5 de ellos nuestros.  Habíamos tenido anteriormente una mala experiencia, por lo que nos mantuvimos todo el fin de semana pendientes de todos los niños mientras nadaban y también cuando jugaban alrededor de la piscina.  Los más pequeños siempre tenían con bracitos salvavidas, y aunque los grandes saben nadar, estuvimos “contando 9 cabezas”.

Además de nosotros, nos ayudaban dos empleadas, una niñera y una enfermera. El domingo, terminado el almuerzo y sin decir nada, mi hija se resbaló de su silla, y fue directamente a la piscina; no llevaba puesto el salvavidas.  Nadie se dio cuenta  de esto, y realmente no sabemos cuánto tiempo pasó hasta que empezamos a escuchar los gritos de mi hija de 8 años, quien la traía cargando en brazos. Dijo que la encontró flotando en la piscina, no respiraba, tenía la tez gris.  Nos lanzamos sobre ella a darle CPR. 

Llegó la enfermera a ayudarnos y de la casa vecina llegó un estudiante de medicina. Ambos nos ayudaban en nuestro esfuerzo para administrarle respiración artificial. Yo me dediqué a rezar, mis hijos igual, no paramos de pedirles a Dios y a la Virgen que sacaran a Laura de esto, que la dejaran con nosotros.  Un helicóptero nos llevó de Escuintla a una finca, en donde nos esperaba una avioneta.

Al recibirla y examinarla en la emergencia, notábamos cierta decepción en el doctor, quien comentó a mi familia que veía muy difícil la recuperación de mi hija y, en caso de salir adelante, lo más probable es que quedara con un grave daño cerebral. Fui con mi cuñada, quien desde hace años  tiene mucha fe en el Doctor Cofiño, y le dije que le estaba encomendado a mi hija al Doctor Cofiño. Me llevaron estampitas del Doctor, las cuales quedaron en la sala de espera, para pedirle a todo que llegara que le pidiera el milagro.

Cuando el médico nos dijo que induciría a la paciente en un coma. Nos explicó que la tendría así durante 72 horas. Hasta el miércoles por la tarde no sabríamos realmente como estaba ella.  Al despertar, mi hija pidió un refresco. Fue el primer indicio para saber que estaba bien. Le hicieron una tomografía la que indicaba unas manchas en el cerebro. El pediatra nos dijo que posiblemente tendríamos algo de complicaciones en el futuro, como convulsiones, problemas de atención o aprendizaje. Poco a poco se iba recuperando y yo veía a mi hija actuando igual que siempre, ¡era ella!  

El neurólogo, al examinarla, me dijo que no había de qué preocuparse, que sólo con verla podemos saber que está bien, y que las manchas no indicaban nada más que indicios de crecimiento normales en un niño. Sé que el Doctor Cofiño, siendo también pediatra, iluminó también al doctor, que atendió a mi hija, en sus acertados procedimientos.

El milagro obrado no se queda únicamente en haberla recuperado y por la ausencia de secuelas, sino también en  tantas personas y familias que se unieron para rezar por Laura, probando así la fuerza de la oración a tanta gente.  Recuerdo y agradezco cada día el milagro de vida obrado en mi familia por el Doctor Ernesto Cofiño.                               

 

T W de O.  Guatemala 2006


Cura de un dolor de espalda

Volver

Comencé a sentir un fuerte dolor de espalda en la zona del lumbago. No era la primera vez que me sentía mal de esa zona. De hecho, gran parte de mi vida -tengo 40 años- he tenido problemas con mi espalda. Cuando tenía 22 años fui operado de una hernia discal entre la cuarta y quinta vértebra lumbar que fue removida con éxito. Los doctores no supieron el por qué una persona de esa edad tuviera esa hernia sin haber sufrido ningún accidente o golpe. Sin embargo, luego de la operación con la terapia, el control de peso y ejercicios regulares, no había tenido una recurrencia.

Sin embargo, en diciembre de 2005, luego de un viaje de trabajo, me comencé a sentir tan mal que hasta el nervio ciático se sentía afectado y se presentaba además un adormecimiento de las piernas, sobre todo la izquierda.

Consulté con un neurólogo amigo, quien me prescribió exámenes de resonancia magnética para estudiar más a fondo las causas de los dolores y las pérdidas parciales de sensibilidad. El resultado fue que tres discos arriba del operado y uno abajo, estaban inflamados y tenían deformaciones peligrosas. El médico no descartó la posibilidad de otra operación, pero me remitió a una clínica de rehabilitación, a descanso, ejercicios, pérdida de peso y unos fuertes medicamentos.

Al cabo de unas dos semanas, ya era Navidad. Los medicamentos no me ayudaban y tuve que perderme las festividades. Sólo asistí a la Santa Misa y luego me postré en el piso. Mi esposa e hijos estaban bastante preocupados y tristes de verme así. Acudí una vez más al médico, quien prescribió más medicamentos, algunos por vía intramuscular. Éstos no me hacían efecto; de hecho me quitaron el sueño y no se veía avance más que en el dolor y la incomodidad. Ya para ese entonces no conducía y mi esposa me llevaba a ver los proyectos de construcción que mi trabajo exigía.

Luego de pedirle a Dios mucho, se me ocurrió llevar esta intención al Siervo de Dios Doctor Ernesto Cofiño. En otras ocasiones había animado a parientes y amigos encomendarle cosas, pues su vida me parece llena de santidad, era un hombre de fe y de gran profesionalismo. Les dije a mis hijos y esposa que deberíamos empezar una novena para que los medicamentos me ayudaran.

Pusimos la estampita en la refrigeradora y cada uno se apuntaba para certificar haber hecho la oración, pidiendo por su beatificación. Al cabo de un solo día, las medicinas hicieron su trabajo, me sentí mucho mejor y luego de una semana ya me sentía tan bien que manejé el vehículo.

Luego de varias semanas de rehabilitación, los malestares no se han vuelto a presentar y la operación luce cada día más remota. De hecho, no tomo más medicamentos para el dolor. Agradezco al Dr. Cofiño este favor y quería enviarlo para que más personas le pidan favores.


J C, Tegucigalpa, Honduras.
2006



Hernia diafragmática

Volver

En el mes de enero de 2004, cuando asistí a un chequeo con el Ginecólogo por mi quinto mes de embarazo, nos dio la noticia a mi esposo y a mí, que el bebé que esperábamos con tanta ilusión –hacía varios años que no podríamos tener bebés, después de dos niñas-, nacería con hernia diafragmática, que es la falta de tejido que separa el corazón y los pulmones del estómago y los intestinos.

 

Recibimos la noticia con mucha tristeza, pero a la vez teníamos fe en que Dios y la Virgen María nos ayudarían. Cuando lo comenté con una amiga,  me aconsejó que acudiéramos a la intercesión del Dr. Ernesto Cofiño; quedamos en que rezaríamos la oración de la estampa todos los días. Así lo hicimos. Mi esposo y yo rezábamos con mucha fe, aunque las posibilidades de que se salvara el bebé eran pocas.

 

El médico ginecólogo nos refirió con uno de los mejores cirujanos pediatras de Guatemala, y cuando platicamos con él de nuestro caso, nos dijo que era una operación muy delicada, que se necesitaba que operaran al bebé en el vientre, pero este tipo de operación debía practicarse en los Estados Unidos o en México, algo imposible para nosotros por la parte económica. Le pedimos que lo operara él y nos siguió informando que la operación sería muy difícil pero iba a hacer todo lo posible. Le pedimos a Dios que el bebé naciera respirando, porque en algunos casos morían al nacer o los tenían que estabilizar por unos días para poderlos operar. Si el bebe  nacía respirando lo podrían intervenir dos horas después de su nacimiento. Salimos de la clínica muy preocupados, pero seguimos rezando acudiendo a la intercesión del Dr. Cofiño.

 

Adelantaron mi parto unas semanas, pero gracias a Dios y a la intercesión del Dr. Cofiño, el bebé nació respirando y con buen peso para poder soportar la operación. Lo operaron a las dos horas de nacido, como estaba previsto, y estuvo veinte días en la unidad de cuidados intensivos del hospital.

 

No cabe duda que la intercesión del Dr. Ernesto Cofiño fue muy eficaz, pues ahora tenemos en nuestra casa un regalo de Dios, ya cumplió los dos años, que llena de alegría a toda la familia.

 

A D M de A, Guatemala

18 de agosto de 2006.

 


 

Curado por intercesión del Dr. Cofiño

Volver

Mi padre sufre de un cáncer de próstata desde hace cinco años. El día 8 de abril adquirió una infección intestinal (debido a que estaba inmunodeprimido). Estábamos en Misa cuando se desvaneció, luego le entró una fuerte fiebre y comenzó a respirar muy rápidamente, corrimos al hospital para que lo trataran. Después que los médicos lo examinaron nos tranquilizamos bastante, ya que su pronóstico fue muy alentador y pensamos que saldría del hospital en tres días.

 

El domingo 9 de abril, el doctor nos manifestó que tenía una cuenta de 600 glóbulos blancos (lo normal es entre 5 mil y 10 mil) y una infección intestinal bastante seria; ese día la fiebre tampoco cedió, por la noche continuó con fiebre y por la madrugada con una presión sanguínea que bajaba y subía, razón por la cual entró en la mañana del lunes 10 de abril en una insuficiencia renal aguda y el día 11 de abril le diagnosticaron una neumonía nosocomial.

 

El mismo sábado 8 de abril, comenzamos a pedirle al Dr. Ernesto Cofiño que intercediera ante Nuestro Señor por la salud de mi papá, el día 11 de abril ya había superado la insuficiencia renal, los glóbulos blancos habían subido y la fiebre desapareció el día jueves 13 de abril (jueves Santo). El lunes de Pascua nos confirmaron que la Neumonía estaba controlada y le dieron de alta el día jueves de esa misma semana. El viernes 5 de mayo le fracturaron un examen de perfusión miocárdica, el cual no reveló nada diferente a lo revelado por un ecocardiograma tomado hace un año.

 

Mi padre se recupera de esta crisis y le estamos encomendando a Nuestro Señor, por medio del Dr. Ernesto Cofiño, la curación del cáncer de mi papá.

 

M P

San Salvador 10 de mayo de 2006.

 


Dos favores de su amigo

Volver

En el mes de Agosto 2005, fui internado de emergencia al Sanatorio Nuestra Señora del Pilar, por una colonoscopía con fisura del colon. En hemorragia, y bajo efectos de anestesia, fui trasladado de emergencia en ambulancia desde la clínica Gastro a 15 minutos de distancia. Operación larga de emergencia. Transfusiones de sangre (2.5 unidades). Perdí 10kg de peso. Padecía anteriormente de insuficiencia renal severa. Tuve ahora una diabetes insípida inexplicable, cambios en la presión. Por efecto de anestesia, me desconecté la sonda de orina y los tubos de alimentación y los sueros.

Operación segunda de emergencia de los uréteres. Pasé en todo el tratamiento -casi cuatro semanas- en cuidados intensivos. El mismo día de la operación me dieron la Unción de Enfermos; al día siguiente me confesé y comencé a comulgar casi todos los días, en el hospital. Mi familia, amigos y yo nos encomendamos al doctor Cofiño, quien había sido amigo mío y me dio clases de formación durante 4 años y medio. Tengo muy buenos recuerdos de él y ahora, especialmente, me encomiendo a él en mi salud.

No había escrito estos favores, pero lo hago ahora que me ha ayudado también en un segundo favor. Me acaban de operar de catarata en un ojo; el otro tiene visión 20/200, no enfoca. Se inició en noviembre del año pasado, aparentemente por los medicamentos que tomo. Veo ahora mejor que nunca. Agradezco al doctor Cofiño y encomiendo a él mi curación de los riñones y de otro padecimiento crónico del cual me está sacando adelante.

ISA
Guatemala


Un severo daño hepático

Volver

Quiero contarles la curación milagrosa de mi hija. Cuando mi niña tenía un año de edad, se puso enferma, comenzó con náusea. La llevamos a consulta con su pediatra. Al examinarla le encontró una masita, razón por la cual se le hizo un ultrasonido, y después una tomografía. El encargado del ultrasonido confirmó la presencia de una masita en un riñón.

Para comprobar el diagnóstico, consultamos con otros especialistas; fueron varios. También ellos, después de más exámenes y pruebas de ultrasonido, nos confirmaron que encontraban esa masita. Regresamos con el pediatra, que nos hizo los contactos para que recibieran a mi hija en el hospital, en Oncología Pediátrica.

La ingresaron en el hospital y la operaron al día siguiente. Salió bien, sin ningún problema. Le quitaron el riñón. Nos dijeron que el cáncer estaba allí en el riñón, pero que estaba encapsulado y que no había pasado de allí. Le dieron su primer quimioterapia, todo parecía bien. Nos la llevamos a la casa. La primera operación fue en mayo del año 2001.
A la semana siguiente la trajimos para la segunda quimioterapia, allí comenzó el bajón. Nos llevamos a la niña a la casa después de la quimioterapia, pero se puso grave. Llamamos a la oncóloga que nos dijo que la trajéramos inmediatamente. En el camino se nos enfermó más, se deshidrató y cambió de color. La volvieron a internar de emergencia. Tenía fallo hepático y fallo renal. Los doctores creían que era un virus. Nos preguntaron qué animales teníamos en la casa. Yo mandé fumigar toda la casa. Llegó el especialista en enfermedades tropicales a la casa a examinarla toda, etc. Se le hicieron muchos más exámenes y no se le encontró nada.

Lo que menos se pensó fue en que la quimioterapia fuera la causante del severo daño hepático. La niña comenzó a sangrar y sangrar. El estómago se puso grande, y le pusieron un catéter, para sacar la sangre. Le ponían sangre cada ocho horas. Estuvo 35 días entubada. Se suspendió la quimioterapia.

Un día nos llamaron a mi esposa y a mí a una junta con los médicos y nos dijeron que la niña solamente tenía el 20 % de posibilidades de sobrevivir. Tomó ese color típico de las personas que tienen esa enfermedad se ponen negritos y se puso negrita.

Le hacían diálisis, y le pusieron unos catéteres. Formaba cálculos cuando se dializaba, y se le tapaban los catéteres. La operaron cinco veces más, para cauterizar por dentro porque estaba desangrando.

Cuando estábamos con el problema de la enfermedad de mi hija, un amigo me aconsejó que hiciera todo lo posible por salvarla, y que buscara al mejor especialista que hubiera en Guatemala. Después de averiguar, me recomendó uno. Le pedí que fuera a examinar a la niña. Cuando salió de verla, le dio la estampa de un santito a mi esposa. Le dijo que le rezara mucho, que la encomendara a su intercesión. La estampa era del Dr. Ernesto Cofiño, y la pusimos en la cabecera de su cuna. A un lado estaba la Biblia y al otro lado la estampa del Dr. Ernesto Cofiño. Yo la recé varias veces.

Yo en mi angustia pedía, a cuantas personas pude, que rezaran por su curación, había cadenas de oración en toda Guatemala.

De un momento a otro, se comenzó a recuperar, y ahora está completamente curada. Se le hacen periódicamente, cada mes, pruebas de sangre, hepáticas. Y una tomografía cada tres meses. Ahora la niña tiene dos años tres meses. Está perfectamente y sin tratamiento. Y gracias a Dios allí la tenemos, con vida, molestona, inaguantable. Y le soportamos todo lo que haga.

BFOU
Zacapa, Guatemala, octubre de 2002.


Síndrome maníaco-depresivo y dependencia del alcohol

Volver

Deseo dejar constancia de un favor recibido por intercesión del Doctor Ernesto Cofiño Ubico, a quien tuve la oportunidad de conocer y tratar.
Soy una persona que llegó a tener serios problemas con beber alcohol, de tal manera que tuve que buscar ayuda profesional a través de un psiquiatra para poder dejar de tomar; el día 23 de octubre de 1995 asistí a mi primera sesión y el médico me indicó que lo que estaba padeciendo era un “síndrome maniaco-depresivo” que me inclinaba a tomar. Salí de la clínica con bastante confusión, cuando bajaba por el ascensor me acordé que durante este mes se conmemoraba la partida del Dr. Cofiño al Cielo y me empecé a encomendar a él para que me ayudara a dejar de tomar, inmediatamente sentí una gran paz y tranquilidad de tal forma que con solo bajar seis pisos mi planteamiento interior cambió.
Después de varios intentos al fin pude dejar de tomar, de tal manera que desde el 4 de julio de 1996 no he tomada absolutamente nada y me sigo encomendando al Dr. Cofiño para que me permita curarme totalmente de la depresión.

JDPV
Guatemala, febrero de 2000


Recuperó la vista

Volver


Mi mamá había tenido varios problemas de la vista, (ojo seco, vitrio colapsado, etc.), un día tuvo desprendimiento de retina, fue operada de emergencia y se recuperó bien, al tiempo requirió ser operada de catarata en ambos ojos. Y comenzaron los problemas: en el ojo derecho donde había tenido el desprendimiento de retina, presentó una endoftalmitis aguda. Sucediéndole a esta varias inflamaciones sucesivas, tornándose en una inflamación crónica de la mácula con la correspondiente pérdida de visión, al mismo tiempo que la cápsula se opacó (algo esperado después de la cirugía de catarata) pero los médicos, no consideraban prudente arreglarlo con rayo láser, por temor a que una infección residual terminara infectando todo el ojo al hacer la capsulotomía.
Visitamos dos hospitales reconocidos en los Estados Unidos de América, no pudiendo encontrar solución a este problema, se intentó todo: cortizona, antibióticos dentro del ojo, etc., sin lograr mejorar el problema.
En Honduras visitamos varios médicos, se intentaron varios tratamientos sin ningún resultado, la inflamación no disminuía, llegado a decirnos el médico que lo que podríamos hacer era rezar, pues la pérdida de conos y bastones en la retina a consecuencia de inflamaciones tan prolongadas era muy difícil de recuperar, a veces irreparable.
Decidí encomendarla muy fuertemente al Dr. Cofiño, lo hicimos junto con una tía, una amiga y su hija.
Un amigo nuestro oculista que vive en Brasil llegó a Tegucigalpa y vio a mi mamá; habló de la seriedad del problema y nos recomendó e hizo los contactos, con un médico que vive en los Estados Unidos de América.
Llevamos a mi mamá a ese médico y él explicó que iría por pasos tratando de ver qué se podía hacer, empezó por darle rayo láser (capsolotomía) y todo pareció mejorar pero a los 2 días el ojo se inflamó de nuevo, le dio tratamiento por unos días no logrando nada con eso, decidió operarla, hizo una vitrectomía, acomodó el lente de la operación de catarata que se había movido y pegaba con el iris; es una operación complicada pero todo parecía bien. A los 2 días tuvo una oftalmitis aguda, infección. ¡Mi mamá no miraba nada!
Los médicos hicieron cultivos, inyectaron antibióticos, y cortizona dentro del ojo. El cultivo confirmó la infección. ( la complicación nos daría después de una cirugía de ojos). No nos desanimamos, seguimos rezando al Dr. Cofiño su intercesión.
Cuando mi mamá llegó a ese hospital ya no podía leer, ni escribir, no distinguía la dimensión de una grada con el piso. Su visión en el ojo derecho era 20-400 y en el izquierdo 20-200.
Actualmente con el derecho tiene 20-70 y con el izq. 20-35 (Un verdadero favor).
Ahora puede leer, escribir y está muy contenta.

C F de K
Tegucigalpa, Honduras, noviembre de 2000.


Una pronta curación de alergia

Volver


Adolecía de una alergia que me calentaba la piel y me mantenía una prolongada diarrea. Tanto tiempo había pasado en cama, que mi espalda se había engarrotado y casi cualquier posición me resultaba incómoda. Aunque los medicamentos que tomaba disminuían las molestias, ya llevaba dos días en un estado de dolencia prácticamente insoportable.
He rezado varias veces la estampa del Dr. Cofiño, pero no la sé de memoria. Dado que en esos instantes no la tenía a mano, imaginé la fotografía y pedí que por su intercesión lograra una pronta curación. Eran las seis de la tarde de un día martes. A pesar del fuerte dolor de espalda, pude conciliar el sueño seis horas después.
La mañana del miércoles desperté y descubrí que había dormido profundamente casi siete horas. No sentía dolores ni ninguna otra molestia. Agradezco este favor a la intercesión del Dr. Cofiño.

L J F
San Salvador, El Salvador, octubre de 2004.


Tres sobrinos de golpe

Volver


En diciembre de 2004 estuve en Tor d’Aveia, L’Aquila, Italia. Allí encontré encima de una mesa una hoja informativa del Dr. Cofiño. Empecé a leerla y, cuando llegué a la oración privada, me dispuse a rezarla, pero sin saber muy bien qué pedirle. Como vi que el doctor había sido pediatra, me dije que tenía que pedirle algo relacionado con niños.
Tenía en la cabeza que, unos meses atrás, la mujer de mi hermano menor se quedó embarazada, cosa que nos dio mucha alegría a todos. Sin embargo, en la primera visita al ginecólogo, le dijeron que el niño no tenía posibilidades de crecimiento y que probablemente en pocos días se perdería, como así sucedió. Al leer la oración privada al Dr. Cofiño le pedí que mi cuñada volviera a quedarse embarazada y cuanto antes mejor.
Esa noche, cuando ya me había olvidado de la estampa, me llamaron por teléfono. El que llamaba era otro hermano, que, por un error, en vez de llamarme a mi residencia habitual en Roma, se había confundido y me estaba llamando a Tor d’Aveia. Al preguntarle qué pasaba, me respondió que si sabía las últimas noticias: me dijo que además otro de mi hermanos y su mujer, que estaban esperando un niño –cosa que yo ya sabía-, también él y su mujer estaban esperando otro y que les acababa de llegar la noticia y que nuestro hermano menor y su mujer, acababan de dar la noticia de que estaban esperando otro. O sea, que de golpe y porrazo, me encontré que estaba esperando tres sobrinos, entre ellos, el que le había pedido tan solo cuatro horas antes al Dr. Cofiño.


A R C
Roma, diciembre de 2004


Se recuperó de un ataque armado

Volver


31 de enero del 2006, 6 de la tarde. Mi papá ha tenido un accidente en su carro. Pero un ángel de la guarda lo ha metido en su carro y lo ha  llevado al hospital. Nos llaman y nos avisan.... nos vamos al hospital.  Le han disparado, tiene una bala en la cabeza. Lo veo y esta allí en una camilla sangrando de la cabeza, me pongo a llorar, no puedo encontrar mi fe. Solo lloro y lloro, y pienso que esto no tendrá salida, pero comienzo a rezar.  Alrededor mío se encuentran muchas personas rezando por mi papi.  Toda la familia y amigos están enterados de la situación, en todas partes del mundo rezan por él.  Entra en cirugía.  Ha sobrevivido la cirugía, pero tiene que ir a cuidados intensivos.  El médico nos dice que está con vida y está estable.  He sentido una esperanza otra vez.  Nos dicen que la bala le ha afectado su parte motora y no saben si podrá entender el lenguaje, no saben si podrá hablar, no saben si va a poder caminar otra vez. El lado derecho de su cuerpo esta paralizado y nos dan 72 horas para que despierte y nos puedan dar más resultado. Ha sobrevivido la primera noche, y la segunda también; en la segunda noche mi papa me viene a visitar en mis sueños y habla conmigo me pregunta como está todo yo le digo que bien, que estamos arreglando todo y que no se preocupe que sea fuerte que todos estamos rezando por él; atrás de él veo al Doctor Cofiño, él lo esta cuidando, lo empiezo a buscar pero ya no lo encuentro…

Me despierto con un a gran felicidad, nunca en mi vida había sentido tanta fe y tanta esperanza.  Dios y el Doctor Cofiño van a curar a mi papá y van a cuidar a mi papá y a toda mi familia. Le empiezo a rezar y a rezar. Y le pido a todos en mi rededor que le recen a él.

Alrededor de 45 horas han pasado desde que ha salido de la cirugía, el médico llama a mi mamá y ella entra a verlo, el doctor le dice que le hable, ella le empieza a hablar y le pide que le agarre la mano, él se la agarra, le pide que cierre los ojos y él los cierra.  El milagro ha comenzado… Dios por la intercesión del Doctor Cofiño ha empezado su milagro. Más tarde entramos mi mamá y yo; esta vez me agarra la mano a mí, le hablamos y él reacciona, se le sale una lágrima. 

Actualmente mi papá ha recuperado su capacidad mental y habla, y poco a poco está recuperando el movimiento de su lado derecho que es lo que aparentemente le afectó la bala en el cerebro. Además está sanando de la bala que también recibió en un pulmón.

F. J.
San Salvador, El Salvador, marzo de 2006.


No fue necesaria la operación

Volver


Les escribo para que sea de su conocimiento un hecho no ordinario que me ocurrió con motivo de un problema que tenía en la cuerda vocal izquierda. Desde inicios de este año aquejaba un problema en mi voz: me cansaba mucho de hablar y mi voz no era la normal; para describirlo con una expresión popular, tenía problema de ronquera.
Al tener más de dos meses con esto, me dirigí al consultorio de un otorrinolaringólogo, en la ciudad de San José, el 7 de febrero de 2005. Él me dictaminó un pólipo hematoso de alrededor de 0,5 cm cuadrados, alojado en mi cuerda vocal izquierda, el cual debía ser operado. El doctor me propone que sea operado por un especialista, que vendrá en marzo a dar charlas a otros especialistas. Además de que mi operación sería filmada, dado el tamaño de mi problema. Para dictaminar, el doctor me introdujo por la garganta un aparato que le facilitaba la visión en un televisor.
Luego de este dictamen, en algún momento en mi casa me encomendé al Doctor Ernesto Cofiño, de quien tengo una estampa, para que me ayudara a resolverlo de la mejor manera. Paralelo a esto mi hermana me dio unas pastillas de vitamina E para ayudarme con la futura regeneración de tejidos. El doctor no garantizaba que mi voz quedara igual, y además no debía hablar por ocho días luego de la operación.
La noche del 11 de marzo de 2005 me dirigí a la cita operatoria con el doctor, acompañado por mi esposa. El doctor hizo esfuerzos para introducirme el aparato que le permitiría ver mi garganta en la pantalla. Al tener yo muchas náuseas me introdujo por la fosa nasal derecha una cámara hasta mi garganta. Previo a esto me comentó que me escuchaba mejor de la voz, a lo que le contesté que me sentía mejor. Ese día a dos personas les comentaba que esperaba no operarme, y a mi esposa le dije que sentía que no me iban a operar. Luego de estar observando por la pantalla el doctor me comentó que no me operaría, pues el pólipo disminuyó de tamaño en un 90% y en esas circunstancias se prefiere no tocar las cuerdas vocales. Además me dice que debo asistir a terapia de lenguaje para proteger mis cuerdas vocales de esfuerzos innecesarios y que regrese en tres meses para ver el desempeño de mi garganta.
Todo esto lo escribo conciente de la importancia de mi testimonio, en pleno uso de mis facultades físicas y mentales, sin ninguna presión para que lo haga y buscando decir la verdad para los fines que ustedes consideren convenientes.  

L. M. V.

San José de Costa Rica, marzo de 2005


Se recuperó de una seria infección intestinal

Volver


Mi padre sufre de un cáncer de próstata desde hace cinco años. El 8 de abril sufrió una infección intestinal. Estábamos en Misa cuando se desvaneció, luego le entró una fuerte fiebre y comenzó a respirar muy rápidamente, corrimos al hospital para que lo trataran. Después que los médicos lo examinaron nos tranquilizamos bastante ya que su pronóstico fue muy alentador y pensamos que saldría del hospital en tres días.

El 9 de abril, el doctor nos manifestó que tenía 600 glóbulos blancos (lo normal es entre 5 mil y 10 mil) y una infección intestinal bastante seria; ese día la fiebre no cedió, por la noche continuó con fiebre y por la madrugada con una presión sanguínea que bajaba y subía, razón por la cual entró en la mañana del 10 de abril en una insuficiencia renal aguda y el 11 de abril le diagnosticaron una neumonía nosocomial.

El mismo 8 de abril, comenzamos a pedirle al Dr. Ernesto Cofiño que intercediera ante Nuestro Señor por la salud de mi papá. El 11 de abril ya había superado la insuficiencia renal, los glóbulos blancos habían subido y la fiebre desapareció el 13 de abril (jueves Santo). El lunes de Pascua nos confirmaron que la Neumonía estaba controlada y le dieron de alta el jueves de esa misma semana. El 5 de mayo le practicaron un examen de perfusión miocárdica, el cual no reveló nada diferente a lo revelado por un ecocardiograma tomado hace un año.

Mi padre se recupera de esta crisis y le estamos encomendando a Nuestro Señor, por medio del Dr. Ernesto Cofiño, la curación del cáncer de mi papá.

 

M. P.

San Salvador, mayo de 2006


Pudo con mis orejas

Volver


Desde el año 1998 venía sufriendo constantes quebrantos de salud a causa de dos pequeños quistes, uno en cada lóbulo de la oreja, imperceptibles a simple vista. Sin embargo, periódicamente se infectaban a tal punto que se hinchaban ambos lóbulos, me daban fiebres altas y del dolor no podía dormir. Durante ocho años atendieron el asunto médicos generales, dermatólogos, internistas, etc.; aplicaron cirugías menores que nada consiguieron porque los quistes seguían allí y al cabo de un tiempo volvía a caer en cama.

En el mes de julio 2006 una vez más tenía programada una cirugía menor para tratar de resolver el mal que me aquejaba desde hacía tanto tiempo; iban a intervenir ambas orejas para eliminar los quistes. Unos días antes de la operación, un amigo me dio la estampa del Dr. Cofiño y me dije: “Este es un santo doctor, así que pondrá fin al problema”. Desde ese día, todas las mañanas rezaba la estampa y el día de la operación no me despegué de ella. Como era una cirugía con anestesia local, mientras me intervenían hacía el rosario y pedía al Dr. Cofiño interviniera para que esta fuera la última vez.

El otorrinolaringólogo que me operaba, finalmente logró sacar el quiste del lóbulo de la oreja derecha, no sin mucho esfuerzo. Antes de intervenir la oreja izquierda, palpó el lóbulo y me pregunto: ¿dónde está el quiste? Siguió palpando y el quiste no apareció.

Luego de la cicatrización del lóbulo de mi oreja derecha confirmo que efectivamente no tengo ningún quiste; el de la oreja izquierda desapareció sin ninguna intervención. Bueno, desapareció definitivamente por la intercesión del Dr. Cofiño. Desde entonces, todas las mañanas antes de salir de casa, rezo la estampa pidiendo por mi salud y la de mi familia. 

 

G C P

Panamá, agosto de 2006


Trabajo

Volver

Graduación

Mi hermano es médico y cirujano y decidió especializarse en medicina interna. Tras tres años de estudio y trabajo intenso, estaba próxima su graduación de la especialidad. Sin embargo, por no haber cumplido con un requisito administrativo, le indicaron que no podía graduarse. Esto le preocupó sumamente, pues había hablado con varias autoridades, tanto del Hospital como de la Universidad, y la respuesta era negativa y desalentadora.

Estando así las cosas, le dije que iba a encomendárselo al Dr. Cofiño para que le ayudara. Él por su parte se confesó y empezó a asistir regularmente a la Santa Misa -tenía algunos años de no cumplir el precepto dominical. Por mi parte, recé durante varios días una novena al Dr. Cofiño, pidiéndole que mi hermano pudiera graduarse y que esta circunstancia le ayudara para acercarse más a Dios.

Al cabo de varios días, me comentó que las autoridades habían cambiado de parecer y que sí podría graduarse, pero que no podría participar en el acto de graduación como escarmiento por lo ocurrido. Sin embargo, todos sus compañeros indicaron que si él no asistía al acto de graduación ninguno lo haría. Ante esta actitud, le autorizaron participar en el acto, y sus compañeros le pidieron que fuera él quien diera las palabras de despedida durante la ceremonia. Mi hermano, en ese acto, agradeció públicamente a Dios el que le hubiera concedido alcanzar esa meta y también a sus compañeros el que le hubieran apoyado.

Doy gracias al Doctor Cofiño por el favor recibido.

B P R
Guatemala. 


Me consiguió trabajo

Volver

El presente escrito para informar la gracia que obtuve por la intercesión del Doctor Ernesto Cofiño:

En Mayo de 1998 tenía escaso trabajo y lo comenté con mi familia, al día siguiente de lo anterior mi hija me dio una estampa del Dr. Cofiño y me dijo que me encomendara, así lo hice y al día siguiente, enviando información a empresas para ofrecer servicios, en una empresa que localicé en la prensa, al enviar el fax no obtuve tono, sino que me contestó una persona y antes que pudiera explicar me cuestionó si yo hacia peritajes de obra, a lo que respondí afirmativamente. Luego me dijo: "en una semana una persona le llamará y lo va a contratar". Le pregunte si él era ingeniero y me respondió que no, soy Doctor; le dije “Doctor en ingeniería” y me dijo no, en medicina; yo, extrañado, le comenté qué hace un médico en una compañía de construcción y me dijo, es una historia interesante pero ya posteriormente cuando esté trabajando para nosotros lo sabrá, después solo me dijo “mande usted sus datos básicos y espere a la persona que lo contratará”. El ingeniero que me contrató al preguntarle sobre el Doctor con el que me contacté por teléfono me dijo que no conocía ningún Doctor en el negocio, que solamente le habían dejado mis datos y las instrucciones sobre su escritorio, desde entonces por medios diferentes de contratación, no me ha faltado trabajo, gracias a Dios y a la intercesión del Dr. Cofiño.

J. H. G. C.
San Pedro Garza García, México, Agosto 31, 2000
 


Pude seguir en mi trabajo

Volver

Trabajo a comisión vendiendo programas informáticos.
A primeros de diciembre de este año la empresa para la que trabajo y yo llegamos a una situación de falta de entendimiento que tuvo su culmen en un e-mail en el que me decían que no pensaban pagarme nada más de lo que reclamaba como pendiente y que además, habían decidido prescindir de mis servicios para el futuro.
Estuve a punto de resignarme y dejar esa opción profesional que me permite cierta flexibilidad de horarios y unos ingresos razonables. Saqué el billete de avión, les comuniqué el día de mi llegada y, sin saber si me recibirían, fui a ver a los responsables de la negociación.
Antes de salir de mi casa, por casualidad, me fijé en la estampa para la devoción privada al Dr. Cofiño, la leí por primera vez y le pedí por los resultados del viaje, que se presentaban con unas expectativas inciertas.
A lo largo del viaje preparé la reunión con bastantes argumentos pero con la duda de si me darían opción de manifestarlos.
Me recibieron y, después de más de dos horas de reunión pudimos acordar la cifra que yo reclamaba y concretar el plan de trabajo para el futuro, logrando poner por escrito esas condiciones.
Agradezco al Dr. Cofiño su intercesión en los resultados de este viaje.

J M M
Málaga, España, Diciembre de 2005


Un médico en paro

Volver

Leyendo un libro, sobre los comienzos de la Obra en Centro América, tuve la oportunidad de conocer la figura del siervo de Dios Ernesto Cofiño; muerto en olor de santidad; al ir a confesar a San Ildefonso, me encontré gratamente con una estampa del siervo de Dios para la devoción privada.
Por esos días estaba preocupada por un familiar mío, que estaba a punto de terminar su especialidad en el Hospital, y se encontraba en el paro, pues ya había solicitado, en un centro, una plaza y se lo habían negado diciendo ya estaba cubierta.
Entonces pensé pedirle al doctor Cofiño, trabajo para su colega; y gratamente a los pocos días de empezar a rezar la estampa, lo llamaron del mismo Hospital, donde no lo habían admitido, haciéndole un contrato favorable e incluso con posibilidades de quedarse la plaza en propiedad.
Doy las gracias al siervo de Dios y escribo para que se publique el favor.

M G
Granada, España.
 


Conseguí trabajo

Volver


Hace semana y media que una amiga me habló sobre una posibilidad de trabajo. Llevé mi currículum y por intercesión del Doctor Cofiño he conseguido el empleo.

 

L. U.

Julio de 2006



Vida Ordinaria

Volver

El seguro cubrió los gastos
A mediados de este año 2006 tuve un accidente automovilístico, en el cual llevaba todas las de perder. El vehículo que manejo por ser modelo antiguo, el seguro sólo reconoce daños a terceros. Cierto día, cuando estaba en una intersección consideré que el vehículo de adelante ya había iniciado la marcha, además que no estaba exactamente atrás sino al lado. Cuando adelanté, lo golpeé en la parte lateral izquierda, era un vehículo modelo reciente. Además la conductora iba acompañada de una persona mayor, seguramente su mamá; yo iba sola. Inmediatamente que nos bajamos yo le dije que efectivamente la culpa era mía y yo pegué. Hablamos y ellas me dijeron que les arreglara el vehículo y que fuera rápido, pues lo necesitaban siempre. Accedieron a llevarlo al taller donde llevo el que uso. Así fue, lo llevaron al día siguiente y se los entregaron a los dos días. Desde el día de la colisión, comencé a pedirle al Dr. Cofiño. Le dije: “Yo no tengo para la reparación del vehículo de ellas”, la reparación del mío gracias a Dios era poco. El reclamo al seguro lo inicié hasta dos días después. La persona que me atendió me explicó que por tiempo extemporáneo -no hablar inmediatamente después del accidente a la compañía- tenía todas las de perder. Sin embargo iba a consultar y efectivamente a pesar que se presentaron varios obstáculos, la compañía cubrió prácticamente la mayor parte de la reparación del vehículo tercero. Le agradezco a Dios este favor, por intercesión del Dr. Cofiño.

 

S R A B, San Salvador, 25 de agosto de 2006

 


Me saqué la rifa

Volver

Estaba recibiendo un curso de cocina en un conocido negocio y cada vez había una rifa de cosas no tan valiosas pero a mí no me tocaba nada; entonces me acordé que el doctor Cofiño era muy bueno para las rifas, recé la oración de la estampa y le pedí que me sacara algo. Me fui a clase y me olvidé del asunto. Como siempre, durante la clase repartieron los números: los sacaba una niña. Entonces le seguí pidiendo al doctor. Cuando sacaron los números dijeron mi nombre y apellido: del asombro se me paró el pelo, me entregaron una gran caja con un extractor de frutas y verduras.
No salía de mi asombro, pues este aparato no lo tenía en la casa.
Gracias a la intercesión del doctor Cofiño.

P. S. G.
Guatemala, Enero de 2000


Vendió su casa a mejor precio

Volver

El año pasado vino de San Pedro Sula, Honduras, mi hermana. Ella estaba tratando de vender su casa desde hacía un año, sin lograrlo.
Cuando vio en mi casa una estampa del Dr. Cofiño, recordó que él había sido su pediatra y el de mis hermanas, cuando mis padres habían vivido en Guatemala.
Muy emocionada se llevó la estampa para pedirle que le ayudara a vender su casa. Al terminar la novena, no sólo logró venderla sino que por mucho mejor precio de lo que esperaba.
Está muy agradecida y convencida de la intercesión de su pediatra, el Dr. Cofiño.

B. de M.
San Pedro Sula, Honduras.


Le ayudó a convertirse antes de fallecer

Volver

En febrero de 2005 murió mi abuela. Tuvo una vida muy difícil. Aunque nunca cambió la fe católica en que había sido educada, antes de morir se mantenía alejada de los sacramentos, rechazaba la Confesión y el rezo del Santo Rosario.
Le pedí con insistencia al Doctor Cofiño que la ayudara y nos ayudara, a toda la familia, a vivir esos últimos momentos de la mejor manera.
Su estado de salud se deterioraba. Uno de los últimos sábados de su vida fuimos mi madre y yo a visitarla, y nos dijo que la Virgen le había dicho que iba a venir por ella, pero que no podía… porque ella era mala…
Un día después llegó el sacerdote, y ella pudo recibir la absolución y la Unción de los Enfermos. A partir de ese momento perdió la lucidez y falleció pocos días después.
Estos acontecimientos dieron mucha paz a la familia. Agradezco al Doctor cofiño su intercesión.

A. L. M. V.
Costa Rica, abril de 2005

© Copyright 2006 Dr. Ernesto Cofiño. Creado y administrado por  WSI.
Este sitio está optimizado para Internet Explorer 6 y Netscape 5 o superior
Por favor descargue una versión actualizada

 

InicioBiografíaEscritosFavores | Contáctenos |