"La Iglesia de Dios ha recibido de Cristo mismo un magnífico tesoro que ha custodiado por siglos para mantenerlo inalterado. Mons. Escrivá nos transmite, en toda pureza y sin desviación alguna, ni aún la más mínima, ese tesoro. Adhiriéndonos a lo que nos dice, siguiéndole sin vacilación y esforzándonos por comprenderle, tendremos la seguridad de mantenernos en el buen camino. Pero además, podemos ser guías seguros para los demás. Estemos bien preparados para luchar y combatir el error, para disipar la confusión."
(Cuaderno 1-6, página 14)