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Escritos del Siervo de Dios Doctor Ernesto Cofiño.

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La Esperanza

El Santo Padre Benedicto XVI ha querido centrar la atención de todos los cristianos en la virtud de la esperanza con su Carta Encíclica Spe Salvi. Ofrecemos a los lectores algunos textos tomados de los apuntes espirituales del Siervo de Dios donde reflexiona sobre esta virtud:
La lucha se basa en la Esperanza:
La esperanza no es un expediente para aplazar lo que se tiene que hacer; hay que comenzar por hacerlo y no esperar un momento propicio: no hay que desanimarse, hay que luchar: allí está todo, hay que hacerlo.
Pero esto no es compatible con querer hacer las cosas con comodidad, sin lucha (…). La vida debe ser una novela, con todas sus angustias, dolores y apasionamientos.
No podemos ponernos metas pequeñas, sino grandes, amplias, y eso cueste lo que cueste es lo que vale la pena. Y no importa que encontremos dificultades y desaires: no importa; el asunto es que luchemos.
No cabe querer ir poco a poco, sin mucho esfuerzo sin complicarse la vida, sin agobios, ni congojas.
Toda obra debe ser hecha con entusiasmo y por un ideal muy alto y noble y tendrá la ayuda de Dios. Y se abrirán todas las posibilidades fundadas en la virtud de la Esperanza. (Cuadernos 2-10)
La esperanza no debe abandonarnos nunca:
Deseamos no pecar y más aún no ofender seriamente al Señor, pero si ello por desgracia sucediera, tenemos que recurrir a la confesión (…) y quedaremos blancos como la lana. (Cuaderno 3-01)
Como un torrente impetuoso:
Esto es lo que deseo fervientemente, dejarme penetrar hasta lo hondo en este misterio de luz y de amor; que pueda yo, Señor, poder servirte constantemente según tu voluntad, que sea como un torrente impetuoso que arrastra todo aquello que no es de Dios y que no contribuye a atarme con Dios. Y por esto mismo llenar mi corazón de paz y de amor hacia los otros (…) Pero a esos otros (…) que los tome yo como son y no como quisiera que fueran. –Y esto teniendo la mirada clavada en este Niño maravilloso que nos ha nacido hoy; que cada día sea para mí una nueva Navidad: un renacer al amor y rechazar todo lo que me aparte de ese amor. (Cuaderno 4-01)
A pesar de mis debilidades y errores
 …Nos da el Señor un tesoro riquísimo, pero para que lo trabajemos, no para que lo dejemos estar estático –como aquel que enterró la moneda por miedo de perderla-, sino para que lo hagamos producir. Y eso es (…) renovarse: mantenerse alerta, empeñoso: a pesar de mis debilidades y errores. El esfuerzo continuado requiere perseverancia y amar es salirse de sí mismo: pide sacrificio (Cuaderno 4-01).