Imprimir

Tres sobrinos de golpe, Roma, Italia.

En diciembre de 2004 estuve en San Felice d´Ocre, Italia. Allí encontré encima de una mesa una hoja informativa del Dr. Cofiño. Empecé a leerla y, cuando llegué a la oración privada, me dispuse a rezarla, pero sin saber muy bien qué pedirle. Como vi que el doctor había sido pediatra, me dije que tenía que pedirle algo relacionado con niños.
Tenía en la cabeza que, unos meses atrás, la mujer de mi hermano menor se quedó embarazada, cosa que nos dio mucha alegría a todos. Sin embargo, en la primera visita al ginecólogo, le dijeron que el niño no tenía posibilidades de crecimiento y que probablemente en pocos días se perdería, como así sucedió. Al leer la oración privada al Dr. Cofiño le pedí que mi cuñada volviera a quedarse embarazada y cuanto antes mejor.
Esa noche, cuando ya me había olvidado de la estampa, me llamaron por teléfono. El que llamaba era otro hermano, que, por un error, en vez de llamarme a mi residencia habitual en Roma, se había confundido y me estaba llamando a San Felice. Al preguntarle qué pasaba, me respondió que si sabía las últimas noticias: me dijo que además otro de mi hermanos y su mujer, que estaban esperando un niño –cosa que yo ya sabía-, también él y su mujer estaban esperando otro y que les acababa de llegar la noticia y que nuestro hermano menor y su mujer, acababan de dar la noticia de que estaban esperando otro. O sea, que de golpe y porrazo, me encontré que estaba esperando tres sobrinos, entre ellos, el que le había pedido tan solo cuatro horas antes al Dr. Cofiño.

A R C
Roma, diciembre de 2004

Imprimir

Otra niña en la familia, Roma, Italia.

Les escribo estas líneas para relatarles, en nombre de mi hermana, un favor recibido por mediación del Dr. Cofiño.

Mi hermana tiene cinco hijos: el mayor es un chico, le sigue una chica y los siguientes tres son varones. La única niña de la familia se sentía en ocasiones un poco desplazada y "fuera de lugar" entre tanto niño.

Aunque es una circunstancia que no tiene nada de particular, subjetivamente a todos en la familia nos parecía –también por su modo de ser- que necesitaba una compañía femenina en la familia.

Cuando mi hermana supo que estaba embarazada, nos comunicó al resto de los hermanos la noticia, pidiéndonos que rezáramos para que fuera niña. Se me ocurrió poner en manos del Dr. ErnestoCofiño este asunto, por aquello de ser médico y padre de familia, se haría cargo enseguida de esta cuestión "doméstica". Así fue. Después de varias novenas, las primeras pruebas que se hizo mi hermana, al cabo de unos meses de embarazo, confirmaron que el nuevo bebe sería chica.

JMO
Roma, Italia.