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Escritos del Siervo de Dios Doctor Ernesto Cofiño.

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La Esperanza

El Santo Padre Benedicto XVI ha querido centrar la atención de todos los cristianos en la virtud de la esperanza con su Carta Encíclica Spe Salvi. Ofrecemos a los lectores algunos textos tomados de los apuntes espirituales del Siervo de Dios donde reflexiona sobre esta virtud:
La lucha se basa en la Esperanza:
La esperanza no es un expediente para aplazar lo que se tiene que hacer; hay que comenzar por hacerlo y no esperar un momento propicio: no hay que desanimarse, hay que luchar: allí está todo, hay que hacerlo.
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El Matrimonio

Se trata de un apunte manuscrito del Siervo de Dios que permite descubrir cómo su pensamiento estaba impregnado de la doctrina de Jseucristo. El texto fue usado por us autor para explicar, en charlas doctrinales, el plan de Dios sobre el estado matrimonial; se dirigía a personas casadas o que estaban pensando contraer matrimonio.
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Para Dios, lo primero.

“La excusa que más a mano tenemos es la falta de tiempo. Pero resulta ser que hemos tiempo para muchas cosas –en todos los órdenes- pero no hemos encontrado tiempo para el cumplimiento de alguna normas de piedad.
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El valor de la Santa Misa

“Acción de gracias rendimos en la Misa y, por mucho que lo logre, siempre me quedaré corto (…) ahora mi preocupación, mi cuidado es ver si me concentro por entero en la Misa a dar gracias una y otra vez por todos los bienes recibidos, que son incalculables.
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Ideales grandes. Lucha con esperanza.

“La vida debe ser una novela apasionada, con todas sus angustias, dolores y apasionamientos. Y entonces no ponernos metas pequeñas, sino siempre muy grandes, amplias. Y eso cueste lo que cueste. No cabe el estar encogidos. Lo que cuesta es lo que vale la pena. Y no importa que encontramos dificultades y desaires: no importa; el asunto es que luchemos.
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Apoyo constante en Dios

“La evidencia de mis miserias no debe anonadarme ni decepcionarme; creo que, al contrario, lo debo tomar como una manifestación evidente de la Bondad del Señor que me da su luz,  a pesar de mi ceguera.